DÍA DE LA PROVINCIA DE VALLADOLID

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El Alcalde de Íscar, José Andrés Sanz González, se suma a la celebración del Día de la Provincia de Valladolid, celebrada por la Diputación Provincial, en la cual se convocaron a los alcaldes y alcaldesas de la provincia, quienes luchan por hacer de este territorio, una tierra de oportunidades. Se homenajeó también a los alcaldes y alcaldesas que afrontan su primer mandato al frente de sus Corporaciones Locales.

 

Discurso del presidente de la Valladolid, D. Conrado Íscar.

«Han pasado 742 días desde la celebración de nuestro último Día de la Provincia, aquel que celebramos el 16 de noviembre de 2019 en nuestro Teatro Zorrilla.

Más de dos años en los que, sin ningún género de dudas, nuestras vidas han cambiado.

Cambios en todos los ámbitos.

Solo hay que ver este acto, que hemos tenido que celebrar en este escenario fantástico para garantizarnos que no íbamos a tener problemas con el aforo y en el que todos vosotros estáis escuchándome con una mascarilla que nos protege de posibles contagios.

Cambios que nos hacen ver la vida de otra manera. Que, casi con toda seguridad, han cambiado nuestras prioridades personales.

Echamos la vista atrás y recordamos la ansiedad producida por el confinamiento; el miedo a lo desconocido; las cifras de fallecidos que nos golpeaban cada día; las empresas que tuvieron que cerrar; los trabajadores que encontraron en los ERTE su esperanza de supervivencia; los confinamientos selectivos; las diferentes olas que nos golpeaban de nuevo cuando parecía que todo empezaba a mejorar; las fiestas suspendidas; las residencias cerradas sin poder visitar a nuestros mayores, que en muchos casos han sufrido un deterioro del que difícilmente se van a recuperar; la esperanza de las vacunaciones masivas…

Estamos terminando de recorrer un largo y tortuoso camino del que, en contra de los que muchos pronosticaron al principio, no hemos salido mejores que como entramos.

Porque no podemos ser mejores cuando nos faltan 1.294 vallisoletanos que han fallecido a causa del COVID. Casi 90.000 españoles, según los datos oficiales.

Las cifras son tremendas. Como sociedad, no recordábamos haber vivido nunca una cosa así.

Y lo malo de las cifras es que a veces nos pueden ocultar a las personas. Pero no es vuestro caso.

Nosotros, los alcaldes y alcaldesas de la provincia de Valladolid sabemos quiénes se han ido en nuestros pueblos. Los conocíamos personalmente. Conocemos a sus maridos, a sus mujeres, a sus padres y madres, a sus hermanos, a sus amigos… porque en ocasiones eran nuestros amigos o nuestros familiares.

Todos echamos en falta a alguien que se nos ha ido sin que hayamos podido ir a despedirlo. Sin poder dar un abrazo de aliento y ánimo a sus seres más queridos. Se nos han ido y hemos tenido que llorar en soledad su ausencia.

Es una herida tan profunda que va a tardar mucho tiempo en cicatrizar. Y ese dolor, y la rabia generada por la incomprensión de por qué ha pasado lo que ha pasado, hacen muy difícil que seamos mejores.

Sin embargo, y por esas contradicciones que siempre tiene la vida, el que no seamos mejores como sociedad no quiere decir que no hayamos estado a la altura de las circunstancias, que no hayamos dado lo mejor de nosotros mismos. ¡Vaya si lo hemos dado!

Lo han hecho los sanitarios, los primeros en la batalla contra la enfermedad y en defensa de la vida, desde la atención primaria a las UCIs de los hospitales, empalmando turnos cuando ha hecho falta o reforzando a los compañeros durante el proceso de vacunación para llegar al mayor número posible de personas.

A su lado, otras muchas profesiones: los agricultores y ganaderos; los trabajadores de los supermercados; las cuidadoras de la ayuda a domicilio; los transportistas; los cuerpos y fuerzas de seguridad del estado; los trabajadores de los medios de comunicación; los servicios de limpieza y de recogida de basuras; los bomberos…

Y junto a todos ellos, casi siempre siendo los primeros en ponerse al frente, los alcaldes y alcaldesas de todos y cada uno de los municipios de España, sin distinción de siglas ni del tamaño de los ayuntamientos. Todos y cada uno de vosotros y de vosotras, alcaldes y alcaldesas de los 225 municipios y 9 pedanías de la provincia de Valladolid.

Un trabajo encomiable, en el que vivisteis primero la angustia por conseguir EPIs; por desinfectar vuestras calles y vuestros espacios públicos; por garantizar la atención y todos los servicios a vuestros vecinos en situaciones de extrema complejidad.

Los alcaldes y alcaldesas de la provincia habéis hecho frente a situaciones que, en algunos casos se volvieron especialmente difíciles cuando algunos de los municipios de nuestra provincia tuvieron que volver a sufrir confinamientos temporales mientras el resto nos íbamos reincorporando a la nueva normalidad. Y ahí habéis estado siempre al lado de vuestros vecinos.

Al tiempo, habéis sido los primeros en exprimir todos vuestros recursos para reactivar la actividad en vuestros municipios. Habéis puesto todo lo disponible para evitar el desastre económico y social de vuestros pueblos al tiempo que ibais adaptando la vida de vuestros vecinos a las diferentes situaciones normativas que se presentaban día a día.   

Como habéis estado al lado de las personas para reclamar la apertura definitiva de los consultorios médicos, que tienen que recuperar de manera definitiva la prestación del servicio tal y como se realizaba antes de la pandemia. 

Es un camino que, como sabéis, hemos recorrido juntos, con el apoyo permanente de la Diputación de Valladolid, lo que no ha evitado que a veces lo hayamos recorrido a trompicones. Es verdad.

Pero siempre antepusisteis el servicio a vuestros vecinos a cualquier otra circunstancia, sin importar el número de horas que llevabais trabajando o los riesgos que asumíais vosotros y vuestras familias.

Habéis sido los auténticos héroes anónimos de la lucha contra la pandemia en el mundo rural de nuestra provincia.

Donde no llegaban los resortes del Estado o de la Comunidad Autónoma, allí siempre ha habido un alcalde o una alcaldesa de pueblo dando la cara ante sus vecinos y por sus vecinos.

Por eso hoy queremos reconocer ese trabajo y, de modo muy especial, a aquellos alcaldes y alcaldesas que os habéis tenido que enfrentar a la pandemia en vuestro primer mandato al frente de sus ayuntamientos.

Porque, si ninguno estábamos preparados para hacer frente a un desafío como el que estamos terminando de vivir, para aquellos que os habéis estrenado al frente de una corporación ha sido un máster acelerado de vocación y de servicio público que todos y todas habéis superado con nota.

Como presidente de la Diputación de Valladolid solo puedo deciros, GRACIAS. Unas gracias inmensas y con mayúsculas.

Os aseguro que trabajar para vosotras y vosotros, todos y cada uno de los alcaldes y alcaldesas de esta provincia, sin distinción de signo político, es el mayor honor y la mayor satisfacción que voy a tener como presidente de esta institución.

En todo este tiempo hemos intentado estar a vuestra altura, ayudándoos en todo lo posible. Un trabajo que no hubiera sido posible llevar a cabo sin el compromiso de todos y cada uno de los trabajadores públicos de la Diputación de Valladolid, a los que quiero reconocer su esfuerzo desde el primer momento.

Como tampoco hubiera sido posible sin el apoyo de todos los Grupos Políticos, a los que quiero agradecer su responsabilidad y apoyo en los momentos más complejos de la pandemia.

También quiero agradecer, una vez más, su sensibilidad y disposición para alcanzar un acuerdo que nos permitió sacar adelante el Plan de Choque de la Diputación de Valladolid, única institución de nuestro entorno más cercano que logró unir a todas las fuerzas políticas en el empeño de paliar los graves efectos económicos y sociales que acompañaron desde el primer momento a la pandemia.

Afortunadamente, poco a poco vamos recuperando la normalidad, aunque mirando siempre de reojo las cifras de contagios.

Y por eso, tras el Plan de Choque, llegó el Plan V, todavía en plena pandemia, con el fin de incrementar las medidas de estímulo a la actividad económica y de apoyo para que los ayuntamientos hicieran frente a los gastos no previstos. Y tras él, nuevos planes para este 2021 que está acabando.

Porque el virus quedará definitivamente atrás y la obligación de todos los que ostentamos algún tipo de responsabilidad pública es trabajar para ganar el futuro.

Un futuro en el que, de nuevo, el empleo y el desarrollo económico vuelven a ser esenciales, ahora con una nueva perspectiva marcada por la sostenibilidad y la digitalización.

Un futuro en el que debemos adaptar nuestros servicios sociales a las nuevas realidades que nos toca vivir, atendiendo a nuevos perfiles de personas vulnerables o fijando nuevas formas y nuevos criterios de atención a nuestros mayores, especialmente en los entornos residenciales.

Un futuro en el que tenemos que seguir modernizando la forma de trabajar de la Diputación de Valladolid, de las diputaciones en general, porque hemos demostrado ser una administración absolutamente imprescindible en el mundo rural, pero tenemos que seguir trabajando en mejorar nuestra atención a los ciudadanos y a los municipios.

Por eso, en los últimos meses, han llegado los nuevos servicios que desde la Diputación estamos poniendo en marcha para facilitar el trabajo de nuestros ayuntamientos y, con ello, hacer mejor la vida de nuestras vecinas y nuestros vecinos.

Nuevos servicios para nuestros ayuntamientos como el de asesoramiento urbanístico, o la nueva asesoría jurídica. O el nuevo servicio de secretaría general, tan importante para los pueblos más pequeños.

Nuevos servicios también para los vecinos de nuestros pueblos, como son los nuevos servicios bancarios de proximidad, que intentan dar respuesta a la imparable exclusión financiera que viven más de 170 pueblos de nuestra provincia.

Junto a ello, nuevas líneas de ayudas para revitalizar la creación de empleo y seguir haciendo de nuestra provincia una tierra de oportunidades en la que desarrollar nuevos proyectos de vida, apostando especialmente por las mujeres y los jóvenes. Pero también incrementando la inversión en nuestros pueblos en más de un 55%, con el doble objetivo de mejorar la calidad de vida de las personas y de ayudar a generar actividad económica.

Ese es también el objetivo de nuevos proyectos que hemos puesto en marcha para ayudar al desarrollo económico de nuestras potencialidades, como es el caso de la apertura del Espacio La Granja como elemento difusor de la marca Alimentos de Valladolid, que aglutina a productores, comercio de proximidad y hostelería; o como la nueva Estrategia Turística de la provincia, que quiere incrementar el número de visitantes que llegan a nuestros recursos turísticos, que comen en nuestros restaurantes, que pernoctan en nuestros hoteles y que consumen en nuestros comercios.

Y junto a todo ello, ya lo apuntaba antes, nuestro compromiso de siempre con los que más sufren, con los que más lo necesitan, como demuestra el nuevo Presupuesto de la Diputación de Valladolid, aprobado ayer, y que destina, por primera vez en su historia, más del 50% de su presupuesto a las políticas sociales.

Porque ninguna acción política tiene sentido si no está pensada y diseñada para mejorar la calidad de vida de las personas. Para ello estamos en las instituciones.

Es verdad que, para ganar ese futuro, tenemos algunas dudas y seguimos arrastrando alguna deuda.

Dudas sobre cuestiones esenciales, como la digitalización de nuestro mundo rural. Desde la Diputación de Valladolid hicimos nuestros deberes, elaborando un Plan Director de Infraestructuras de Telecomunicaciones y aportando dotación presupuestaria para avanzar en esta materia.

Pero la competencia no es nuestra y las administraciones superiores no nos dan las autorizaciones oportunas. Su compromiso, tanto de la Junta de Castilla y León como del Gobierno de España, es alcanzar la cobertura total del territorio provincial antes de 2025. Queremos creer que será así y, sobre todo, estaremos vigilantes para que sea así y se cumpla la promesa de ejecutar las inversiones necesarias con cargo a los Fondos Europeos.

Unos Fondos cuya distribución también nos ofrece dudas muy importantes.

Dice la Unión Europea que dichos Fondos son más que un plan de recuperación.

Afirma textualmente que “es una oportunidad única para transformar nuestra economía y crear oportunidades y trabajos para esa Europa en la que queremos vivir”.

Pero todo esto que queda tan bonito sobre el papel tiene que hacerse luego realidad.

Es imprescindible que ese esfuerzo para “crear una Europa más ecológica, más digital y más resiliente” llegue a todos los rincones. Porque Tierra de Campos, la Ribera del Duero, la Tierra de Pinares, los Montes Torozos, la Vega del Duero o las Tierras de Medina también son Europa.

Y porque si los alcaldes y alcaldesas de los municipios de todas esas zonas habéis estado a las duras a la hora de luchar contra la pandemia también merecéis disfrutar de las maduras de esos Fondos Europeos.

Sabéis que desde la Diputación de Valladolid llevamos más de un año trabajando en la elaboración y redacción de proyectos que puedan acogerse a estos Fondos, en muchos casos en colaboración con diferentes ayuntamientos de la provincia.

Y no nos cansaremos de reivindicar que las administraciones locales, las más cercanas a los ciudadanos, las más ágiles y eficaces en la gestión, tengan acceso a esos Fondos.

No para hacer un nuevo Plan E. Lo he repetido ya en alguna otra ocasión. No queremos cambiar los bordillos de las calles.

Queremos participar en la transformación del modelo productivo de nuestro país y estamos capacitados para ello. Lo venimos demostrando desde hace años.

Y junto a las dudas, la deuda. Esa que nunca terminan de pagarnos y crece año a año.

Hoy, de nuevo, vuelve a hablarse de modificar el sistema de financiación de las Comunidades Autónomas. Y entendemos que es necesario, porque hay Comunidades como Castilla y León que estamos siendo perjudicadas en el modelo de reparto del dinero necesario para mantener unos servicios públicos de calidad teniendo en cuenta el coste real de los mismos.

Pero son ya seis los modelos de financiación con los que ha contado España desde la implantación del mapa autonómico mientras ayuntamientos y diputaciones llevamos desde 1978 esperando que llegue el primer modelo de Financiación de las Administraciones Locales.

Es imprescindible avanzar en esta materia que permita mejorar y garantizar marcos estables de financiación y gestión económica de los ayuntamientos y diputaciones, y que incluya también otras cuestiones como reformar las limitaciones existentes al destino del superávit local o las rigideces de la regla de gasto, temporalmente suspendida.

Hoy, por fin, más de dos años después, volvemos a vernos, como decía el vídeo con el que hemos abierto este Día de la Provincia.

Hoy estamos aquí para reivindicar que somos una provincia con futuro, con proyecto, con ganas e ilusión. Y también una provincia con orgullo de lo propio, aunque a veces, como castellanos, nos cueste presumir de nuestros méritos.

Una provincia que esconde rincones maravillosos y parajes únicos que, en no pocas ocasiones, son desconocidos incluso para los propios vallisoletanos.

Por eso, os anuncio que es intención de este Equipo de Gobierno cambiar la fecha y el escenario de la celebración del Día de la Provincia a partir del próximo año 2022.

Vamos a adelantar la celebración a la primavera, con el fin de poder disfrutar de una celebración al aire libre del Día de la Provincia, manteniendo toda la solemnidad del acto institucional, pero abriendo una parte festiva a las mujeres y los hombres que viven en nuestros pueblos, tal y como muchos de vosotros nos habéis reclamado en más de una ocasión.

Creemos que estamos capacitados para dar ese paso, que nos va a suponer, sin duda, un mayor esfuerzo organizativo. Pero estoy convencido de que sabremos estar a la altura.

Y termino

Quiero que mis últimas palabras sean para mostraros, una vez más, mi admiración por vuestro trabajo, por vuestra entrega, por el amor que cada día demostráis a vuestros pueblos, por el orgullo con el que defendéis la diversidad y la riqueza de esta provincia.

Os decía al principio que trabajar para los alcaldes y alcaldesas de esta provincia, sin distinción de signo político, es el mayor honor y la mayor satisfacción que voy a tener en mi paso por la política.

Vosotros representáis, no os quepa duda, lo mejor de la política. La del servicio directo a las personas, la de afrontar los problemas reales huyendo de confrontaciones estériles.

Estoy seguro de que no hay otra provincia como esta, porque vosotras y vosotros hacéis de Valladolid una provincia única.

Por todo ello, una vez más, gracias a todos.»

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