Festividad de la Virgen de los Mártires

         

FESTIVIDAD DE LA VIRGEN DE LOS MÁRTIRES

PATRONA DE ÍSCAR

BAILANDO JOTA A LA SUBIDA IGLESIA           Escanear0004

HISTORIA

La imagen de la Virgen se encuentra en la misma Iglesia de Santa María de los Mártires, la parroquia mayor, declarada Monumento Histórico Nacional. La imagen está en el centro del retablo plateresco del siglo XVI, que consta de doce tablas de pintura flamenca dedicado a la vida de la Virgen María. La talla es gótica, fechada también en el siglo XVI. (Mide 1,20 m  con corona más 30 cm de peana). Se desconoce el autor. Recientemente (año 2000) ha sido restaurada por la familia Iscariense Gómez-Alcalde, debido a la devoción de una de las camareras de la Virgen, Milagros Alcalde Martín. Tras la restauración se ha recuperando la policromía original, pudiendo apreciarse con detalle la minuciosa técnica del “estofado”, tan característica de la imaginería castellana del siglo XVI.

Además de su importancia artística, la imagen es la patrona de la Villa. Su festividad se celebra el 13 de mayo, el histórico día conmemorativo de los «Primeros Mártires católicos de Roma», siendo la Parroquia y la Villa de Íscar de los pocos municipios españoles en festejar su memoria justo en el día oficialmente reconocido a la memoria de los mártires en la Iglesia Católica. En relación a la historia de la Virgen y a la fiesta hay todavía viva una gran tradición respetada también por los jóvenes.

Para completar la información sobre la historia de la Festividad los Mártires de Íscar, compartimos estas líneas por gentileza del historiador iscariense Jorge Esteban Molina, las cuales forman parte de sus conclusiones en la investigación que realiza actualmente sobre tan querida Fiesta Patronal.

«Nos encontramos ante una advocación mariana cuyo origen está perfectamente atestiguado, estando ya recogida en los primeros martirologios altomedievales. De ese modo, sabemos que se remonta a la Roma de comienzos del siglo VII de nuestra era, cuando el emperador bizantino Focas, dueño de facto de los antiguos templos romanos de culto pagano, cede al papa Bonifacio IV el Panteón de Roma con el objeto de reconvertirlo en iglesia cristiana. Con arreglo a la finalidad convenida el día 13 de mayo del 610 este antiguo templo pagano fue consagrado a la Bienaventurada siempre Virgen María y a todos los Mártires, acto que se vio realzado con el traslado de 28 carretadas de huesos de mártires anónimos traídos desde diferentes catatumbas de la ciudad, depositados por orden papal en un sarcófago situado bajo el ábside de Adriano, de ahí que la nueva iglesia fuera conocida desde entonces como Sancta Maria ad Martyres.
Documentado con precisión el origen cristiano de la advocación, más complicado resulta el determinar el momento, siquiera aproximado, en el que ésta llega a la Península. La propia onomástica de Santa María de los Mártires es muy poco frecuente en el territorio nacional, donde su presencia solamente está constatada en nueve localidades, incluida Íscar. Además,  fue adoptada por templos de pequeño tamaño, generalmente ermitas, muy dispersos entre sí y en los que no siempre hay coincidencia en cuanto a la fecha de celebración del aniversario. Algunas de estas escasas advocaciones se remontan asimismo al periodo de la Reconquista, no empleándose en ellas el epíteto “de los Mártires” para significar a las víctimas de los primeros siglos del cristianismo, sino para honrar a los cristianos muertos en las campañas bélicas desarrolladas contra los musulmanes entre la segunda mitad del siglo XII y el primer tercio del XIII, un periodo de rápidos avances militares y territoriales circunscrito a la mitad sur peninsular.
En el caso concreto de Íscar, la parroquia de Santa María es considerada como matriz de la localidad desde tiempos inmemoriales, en base a su mayor antigüedad respecto a las iglesias de San Miguel y la desaparecida de San Pedro. No en vano, Santa María, a secas, está documentada ya en el año 1089, lo que la convierte en una de las parroquias más antiguas de la actual provincia de Valladolid, constatándose también su pervivencia con idéntico nombre en 1247 y 1294. No será hasta 1472 cuando se documente por vez primera bajo la advocación de Santa María de los Mártires, tal como ha llegado hasta nuestros días. Nos encontramos por tanto con una veneración que, como poco, estaría próxima a alcanzar los 550 años, con el valor añadido de ser la única a escala nacional que celebra su advocación en la fecha canónica del 13 de mayo.

En relación con la imagen que representa a la Virgen de los Mártires, se ubica en una hornacina cubierta con venera, situada en la calle central de un retablo plateresco del siglo XVI que preside la cabecera de la iglesia parroquial, estando flanqueada en las calles laterales por doce tablas de pintura hispano-flamenca que representan diferentes episodios de la vida de la Virgen María. La imagen en cuestión es una talla escultórica sedente realizada en madera de pino policromada de autoría desconocida, fechada a comienzos del siglo XVI y encuadrable formalmente en el gótico tardío. La talla posee una altura de 1,20 m incluyendo la corona actual, a la que se añade una peana de 0,30 m. La obra ha sido objeto de restauración en fechas recientes, un trabajo minucioso que le ha devuelto su policromía original.
Para finalizar, debemos resaltar la devoción hacia esta advocación mariana por parte de los propios iscarienses, de manera que la celebración de la festividad de la patrona titular de la villa cada 13 de mayo representa el momento culminante de su ciclo festivo anual. Una tradición que se remonta, como hemos señalado, a más de cinco centurias de antigüedad y que se ha mantenido de manera continuada.

Desde hace algo más de un siglo aproximadamente a esta celebración se le ha añadido un nuevo componente, del que ya forma parte indisoluble. Se trata de la tradición de los “quintos”, aquellos jóvenes que debían ser sorteados para la prestación del servicio militar obligatorio y que, con fines rogativos, se encomendaban a la Virgen con una clara intención protectora. En este sentido, si bien la conscripción desapareció hace casi dos décadas, esta tradición se ha mantenido en la esfera local, englobando a ambos sexos, de manera que la Virgen pasa a sancionar con su carácter sagrado un ritual de paso común a las diferentes comunidades humanas a lo largo de la historia, como es la llegada de sus jóvenes a la mayoría de edad.
Jorge Esteban Molina
Licenciado en Geografía e Historia e Investigador Local

Las investigaciones siguen abiertas, pero nos atrevemos a adelantar que quizá la primera procesión con la Santa en andas por las calles de Íscar fue en 1929, por la quinta formada de  27  mozos nacidos en 1909, y que fueron tallados en 1929, para su reemplazo de 1930. Igualmente se puede asegurar con exactitud que en 1935, la Santa salió en procesión, como bien reza la media luna de plata que porta a sus pies, donada por la familia Alcalde-Martín.

Los jóvenes «quintos», debían hacer una gran ofrenda a la Virgen. La víspera colocaban en la escalinata de la Iglesia una enramada de chopo (muy corriente entre nuestros pueblos, las tradicionales enramadas de mayo y fiestas del Corpus), las cuales engalanaban con guirnaldas de naranjas (curiosa decoración teniendo en cuentar la escasez de esta fruta en nuestra zona).

Completando esta decoración previa al día de la fiesta, los jóvenes que pretendían a alguna joven, si querían que ellas no les olvidarán tras su marcha, debían colocar en su ventana una rama de chopo con una cesta de naranjas. De esta forma  eran conocedoras de que algún mozo las rondaba. Generalmente lo sabían antes de esa noche, y ellas en contestación positiva de aceptación del compromiso, bordaban a los mozos un pañuelo blanco con la imagen de la Virgen, flores o las iniciales del joven. De esta manera él podía constatar que su amor era correspondido, y así el pueblo reconocería a los jóvenes de esa quinta.

Así contado, suena muy romántico y no cabe duda de que así era, aunque entrevistando a nuestros mayores, recuerdan la tradición de entregar naranjas en el balcón, con expresiones más toscas como: «Tirar las naranjas a su ventana».

El día 13, todo el mundo acude a misa. Los quintos bien ataviados de fiesta, siguen llevando al cuello anudado el pañuelo bordado.Una vez más el pañuelo desvela que joven cumple la mayoría de edad. Tras la misa, la imagen sale en procesión por la calle Mayor hasta la Plaza al son de la música y los bailes de nuestra jota interpretada actualmente por la Asociación Musical Iscariense. Los quintos van portando la imagen y los brazos de las andas se «piden» en las  vísperas de la fiesta. La imagen es bajada de su trono en el retablo y vestida para las novenas por las camareras de la Virgen, actualmente por la familia Alcalde-Martín y la familia García-Gutiérrez.

La fiesta se conmemora ininterrumpidamente hasta nuestros días con los mismos elementos y aderezos protagonistas: Pino, chopo, naranjas, quintos, bailes, jotas y gastronomía tradicional.

Como cambio significado resaltar que en 1982 las mujeres entraron en quinta por primera vez y a partir de 1991 pudieron ellas también sacar a la patrona desde la Iglesia.

La fiesta se mantiene con gran devoción por los iscarienses y en especial por la juventud, ya que ha unido y unirá a futuras generaciones.

VISTIENDO A SANTA MARÍA DE LOS MÁRTIRES

(Fotos archivo Ayuntamiento de Íscar- Mayo 2019)
FESTIVIDAD DE LOS MÁRTIRES 2019










Fotos: Ayuntamiento de Iscar
Foto portada de Iglesia con los quintos de Aurora Alonso.

FESTIVIDAD DE LOS MÁRTIRES 2018


 

 

 

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